Mañana sales. Mañana disfrutas. Mañana te olvidas de todo. Mañana es sábado.
Me miras. Te miro. El profe deja una hoja en tu mesa. La miras abriendo mucho los ojos. ¿Por qué lloras?
—Un puto cuatro con nueve.
—Es solo una nota.
Ni siquiera me dejas terminar la frase.
—No, solo una nota —lloras más y más.
Es una hostia, un grito, un castigo, un insulto, un “no eres suficiente”, un… Bajas las mangas de tu sudadera hasta los nudillos. Te abrazas y piensas, piensas en lo que pasará al llegar a casa y te limpias las lágrimas, aterrado. Con miedo a tu propia casa. Mañana no sales.